PERFUMES: EL AROMA DE LA ALQUIMIA

Perfumeria Endurence Tienda de Perfumes Confiable

Por: Deseada Tirado Gámez

«Dedico mi primer artículo a la memoria delprofesor Fidel Jorge López Herrera«

El perfume…una palabra llena de sensualidad y de evocaciones, que desde siglos acompaña y califica el lujo, el prestigio, la excepción. Una palabra que contiene un mundo de situaciones, de exotismo y de viajes, la cual deriva del latín “per fummum”, que significa “a través del humo”. 

Evoca el humo y el vapor, que fueron el origen de los primeros perfumes de la historia, los inciensos, que emanaban un suave olor característico al ser quemados, generalmente como ofrenda a los dioses de todas las civilizaciones antiguas.  Según fuera el dios a ofrendar o incluso el momento del día, estos perfumes cambiaban, siendo los más fuertes y olorosos los que eran reservados para las ofrendas nocturnas. 

El sentido primitivo de estos perfumes era purificar y divinizar el cuerpo, además de alejar el mal y facilitar el paso al más allá.
Siguiendo la tradición egipcia, tomó el relevo el antiguo imperio griego que elevó la disciplina a la categoría de ciencia y desarrollaron con pasión el cultivo de flores para obtener diferentes fragancias.
Después de su aplicación divina, llegó el uso profano que los romanos popularizan asociándolo al lujo desenfrenado de la época de los emperadores, como nota de distinción y poder.

Los diferentes imperios europeos tampoco escaparon al influjo del olor, y salvo honrosas excepciones, los grandes reyes lo usaron y fueron imitados por cortesanos y cortesanas, aunque como siempre, el pueblo llano quedó al margen de estos caprichos, ocupado como estaba en el sobrevivir cada día. Las grandes damas fueron, sin duda, las impulsadoras y las primeras en utilizar perfumes alcohólicos en sustitución de viejos aceites y ungüentos.

En un principio, los perfumes se personalizaban y era fácil encontrar casas de perfumería con 2.000, 4.000 perfumes diferentes a la venta, pero en plena Belle Epoque (1900-1920), la perfumería pasa de la fabricación artesanal a la era industrial. Los perfumes adquieren marca propia y un frasco confeccionado a la medida. Grasse (en la Costa Azul, Francia) es, sin lugar a dudas, la Capital del Perfume a nivel mundial, con sus tradicionales cultivos de jazmín, rosas y naranjos.

Las grandes firmas de la perfumería empiezan a consolidarse y a tomar forma, sin embargo, el verdadero nacimiento de la perfumería moderna surge gracias a la moda. El modisto Paul Poiret fue el primero en asociar que una mujer bien vestida era una mujer aromática; “El perfume es uno de los accesorios más importantes del vestuario femenino”.

En el 1921 Coco Chanel le pide a uno de los primeros “narices”, Ernest Beaux, su ilustre Nº5, perfume favorito, entre otras, de Marylin Monroe, y por primera vez entran en la composición de una colonia productos de síntesis, los aldehídos, que permiten profundizar un fondo floral potente.

COMPOSICIÓN:
ESENCIAS DE LA SEDUCCIÓN

Ante todo el perfume es un compuesto de olores, más o menos complejo, más o menos armonioso. Su base casi siempre es de alcohol puro, acompañado con cuerpos y esencias aromáticas, de origen vegetal, animal o sintético, y de productos químicos para estabilizar la mezcla o darle más fuerza. Pensamos en los olores vegetales como constituyentes de la esencia básica. En efecto, las plantas aromáticas, usadas desde los tiempos más remotos, son las primeras en constituir la “nota de fondo” de un perfume, sin embargo, los olores vegetales no se limitan únicamente al aroma de las flores, las frutas están tan presentes como ellas, y permiten en general perfeccionar una “nota de cabeza” añadiendo sus olores especiales.

Es el caso particular de los cítricos, el limón, la naranja, la mandarina; otros perfumes más dulces se acompañan a menudo de notas de manzana, de melocotón o de albaricoque. No olvidemos tampoco estos acentos de canela, de clavo y de nuez moscada, de musgo de roble, de  lavanda, etc. Mil extractos vegetales, mil olores peculiares que le dan al perfume toda su personalidad. Aunque menos conocidas, son muy importantes las esencias de origen animal que entran en la composición de un perfume, dándole al perfume una nota de sensualidad y actuando como “fijadores” del perfume. Hoy en día estos componentes son productos de síntesis, proviniendo de reacciones químicas elaboradas, y sin vínculo alguno con las sustancias animales originales. Cuatro de ellas ocupan un sitio relevante: el almizcle, la algaliael castóreo y el ámbar gris.

El almizcle es una secreción de las glándulas de un ciervo de Asia central, el ciervo almizclero, también se extrae de la rata almizclera, el buey almizclero y el caimán de Florida. Hoy en día es un producto de síntesis que interviene como “fijador” del perfume y para dar al perfume una tonalidad suave y penetrante. La algalia, en cambio, guarda su aroma fuerte y natural cuando se usa en perfumería. Originariamente se extraía de una glándula del animal del mismo nombre, que pertenece a la familia de los felinos. Hoy en día se produce sintéticamente. El castóreo, como lo indica su nombre, tiene su origen en el castor canadiense, más precisamente en sus glándulas perineales. Existe una recomposición sintética de este producto, que no disminuye sus méritos como fijador del perfume con olor fuerte y amargo.

El ámbar gris, denominado durante mucho tiempo “el oro negro del mar”. Es una sustancia pegajosa, parecida a la cera, que se encuentra flotando sobre el agua en mares tropicales; se compone de los elementos no digeridos por el estómago de los cachalotes y es uno de los mejores fijadores de fragancias que se usan. Hoy en día el ámbar gris es creado sintéticamente. Más allá de las sustancias vegetales y animales, desde más de un siglo se han desarrollado mucho los productos de síntesis, procedentes de la investigación en Química Orgánica. Ofrecen una amplia gama de olores encontrados en la naturaleza o no, y enriquecen el abanico del perfumista.

ELABORACIÓN Y CREACIÓN: NACIMIENTO DE UNA SENSACIÓN

La creación de un perfume es una mezcla de ciencia y arte; ciencia porque hay que buscar los aromas compatibles que mejoren y que colaboren entre ellos, y arte porque toda composición forma parte de la inspiración del artista, en este caso, perfumero, y como tal, a algunas personas les llegará a su interior produciéndoles emociones, y a otras, en cambio, les dejará fríos o simplemente les desagradará.

Detrás de cada perfume hay una prestigiosa “nariz”. Su adiestrado sentido del olfato es capaz de componer una sinfonía aromática con el virtuosismo de un músico genial. No existe ningún diploma o título para esta profesión, que precisa ante todo amor y don para los olores, además de un largo aprendizaje. También ciertas renuncias, porque una “nariz” no fuma y se protege de todo aquello que pudiera entorpecer su talento. Y es que los escasos expertos -se cuentan con los dedos de las manos- deben ser capaces de distinguir una gama de varios miles de olores, que además han de saber combinar.

En efecto, para crear un perfume, es preciso

mezclar varias decenas de esencias que se mezclan en

un cóctel de extractos vegetales, animales y sintéticos,

que recrean un aroma capaz de evocar sensaciones,

recuerdos y pensamientos. Además, hay que elegir lo

que los especialistas llaman las “notas iniciales”, el

aroma que se percibe inmediatamente, las “notas de

corazón”, que determinan el carácter del perfume, y las

“notas de fondo” que permanecen y fijan el conjunto.

De la combinación de todas estas notas, afrutadas o

verdes, florales y/o animales, nacerá el perfume. Sin

embargo, en la industria de las fragancias no todo son

buenos olores; tambien tenemos malos olores, que hay

que estudiar. Esto se hace para saber como pueden ser

suprimidos durante la fabricación, cómo pueden ser

encubiertos o integrados en las fragancias de forma que

pasen desapercibidos. Puede ocurrir que, en la concentración

exacta, un mal olor origine una nueva nota

olfativa. Un buen ejemplo es el indol, componente producido

por algunas flores, como el jazmín. En la dosis

mínima, como aparece en algunos perfumes, el indol

toma un carácter distinto, lo cual casa a la perfección

con la esencia del cuerpo humano. Lo mismo ocurre

para algunos compuestos con azufre, como el 4-mercapto-

4-metil-2-butanona, que es bastante repulsivo,

pero cuando su concentración es de 1 ppm da una nota

frutal natural y refrescante, que recuerda al cassis, un

licor hecho a partir de grosellas negras.

Directos al corazón y al cerebro, estos mágicos

elixires tienen un poder de comunicación tan veloz

como el olfato. Ni siquiera una poesía se puede comparar

con el tremendo efecto que tiene un perfume. No

hay que mediar palabra, sólo hace falta respirar su

aliento para sentirlo.

Pero, para que la fórmula del éxito se produzca,

son necesarios años de trabajo para su elaboración.

Como media, entre 3 y 5 años suele ser la tónica habitual

hasta conseguir la mezcla exacta de aceites y esencias. 

Sin embargo, y después del costoso proceso de

elaboración, sólo son unos pocos los elegidos para formar

parte de la historia. Si cada año se lanzan 300

perfumes, finalmente perduran como mucho 3 ó 4.

Además, para crear un perfume que se hará famoso,

hay que poseer una sensibilidad acorde con la

época, como ocurrió con Shalimar (1925) de Guerlain,

o más recientemente Opium (1977) de Yves Saint Laurent

Poison (1985) de Dior. En la actualidad los

perfumes son más sorprendentes, como l´Eau d´Issey

de Miyaké, con notas marinas acentuadas. O más discretos,

para las jovencitas, como Eden de Cacharel En

la mayoría de los casos, como ocurre en la moda o en

la creación artística, el éxito surge de un encuentro

entre un público y una sensibilidad. Para lograrlo el

perfume ha de corresponder también con la firma que

lo lanza al mercado y adecuarse a su imagen -lujo,

juventud, sensualidad, misterio, originalidad. Entre el

perfume, el frasco y la imagen que comunica, debe

existir una perfecta coherencia.

TÉCNICAS DE ELABORACIÓN
DE PERFUMES: LA INDUSTRIA
AL SERVICIO DE LA
ELEGANCIA

Ya no se elaboran perfumes como antaño, en un

siglo hemos pasado de algunas centenas de materias

primas a millares de ellas. Gracias a las nuevas tecnologías,

como el “Softact”, se tratan productos naturales

individualmente, con los “Nature Print”, se reformulan

enteramente los efluvios de una flor o de un ambiente:

matices infinitos que enriquecen nuestra paleta. En estos

momentos es la tecnología de la síntesis la que

aporta más recursos al perfumista. A menudo, entre el

50 y 90% de los ingredientes en una composición provienen

de productos sintéticos.

Se utilizan diferentes técnicas de fabricación

según el tipo de ingredientes elegidos, a continuación

veremos algunas de las técnicas más importantes, como

son: Expresión, destilación, extracción, maceración de

flores, softact, molécula de síntesis, y nature print.

Expresión

Solamente la corteza de los frutos hesperídios es

suficientemente rica para poder exprimir sus esencias

naturales. Una vez separada del fruto, la corteza se

agujerea finamente y se comprime mecánicamente. El

extracto obtenido se decanta y se filtra, con el fin de

separar las partes acuosas de los aceites esenciales.

Este tratamiento conviene hacerlo en frío para el

caso particular de naranjas, limones y otros cítricos,
cuyo aroma muy fresco no resistiría el calor.

Destilación

Consiste en separar por evaporación los sólidos

de los diferentes componentes volátiles de una mezcla.

Se calienta dicha mezcla de agua y de vegetales aromáticos,

de manera que el vapor de agua arrastra los

elementos aromáticos hacia la columna de destilación y

una vez enfriados son recogidos. Posteriormente, el

agua se separa por decantación de las sustancias aromáticas,

resultando así las llamadas esencias.

Extracción

La extracción mediante disolventes consiste en

poner en contacto los disolventes con la planta, de la

que se va a extraer el aceite, de manera que los disolventes

se impregnan de materias aromáticas.

Tradicionalmente, esta técnica se llamaba “enfleurage”,

y se practicaba en frío con grasas animales.

Se obtenían de esta forma pomadas y aceites aromáticos.

Las grasas animales han sido reemplazadas por

disolventes volátiles, como son el etanol, metanol, tolueno,

butano o dióxido de carbono. Estos disolventes

son eliminados por evaporación, se consigue de esta

manera una materia con consistencia de cera: el concreto.

Mezclado con alcohol, calentado y enfriado después,

el concreto cede los compuestos vegetales y las

ceras que contiene, y una vez eliminado el alcohol por

evaporación se obtiene el absoluto.

Maceración de flores

La maceración de flores en frío, es el método

más antiguo utilizado para la obtención de perfumes.

Esta técnica ha sido prácticamente abandonada ya que

se utilizaba con flores muy frágiles como la flor de

azahar, el jazmín o las tuberosas. Los pétales, recogidos

a mano, se disponían en una fina capa sobre una película

de grasa animal dispuesta a su vez en una plancha

de vidrio y cada 24 ó 48 horas (72 horas para las

tuberosas) se retiraban minuciosamente los pétalos. Esta

operación se repetía varias veces, hasta la saturación de

las grasas, la pomada resultante cargada de aromas se

rascaba, lavándola después para obtener infusiones.

Softact

El “softact” o extracción mediante CO2 : Colocado

bajo presión y a una temperatura inferior a 40ºC, el

CO2 pasa a un estado supercrítico, líquido. Adquiere de

esta forma las cualidades de un disolvente, aliadas a la

fluidez de un gas. Gracias a esta técnica, se pueden

obtener extractos de una calidad olfativa, y de una

pureza inigualable, sin ningún resto de disolvente y sin

utilizar altas temperaturas.

El CO2 permite obtener sustancias aromáticas

poco volátiles, como las que desprenden las especias

por ejemplo, y más generalmente las de las materias

primas secas, reacias a las técnicas de extracción tradicionales.

Molécula de síntesis

Una vez que una molécula ha sido seleccionada

-después de uno o varios años de investigación- se

ponen en marcha las técnicas más sofisticadas para

poder producir dicha molécula pura, estable y en grandes

cantidades. El proceso de fabricación total puede

ser más o menos largo, o más o menos complejo siendo

cada vez motivo de un estudio concreto. Por ejemplo,

para obtener POLYWOOD a partir de geraniol puro,

son necesarias una serie de operaciones (cloración,

destilación, ciclación, hidrogenación, etc…). En total, 6

meses de transformaciones antes de obtener la materia

prima de una forma utilizable.

Lo complejo de cada reacción química así como

el número de etapas sucesivas influyen sensiblemente

en el coste de una materia prima y en el tiempo utilizado

para su fabricación. Conviene pues, optimizar

toda la cadena de producción.

Nature Print

La naturaleza es una fuente inagotable de inspiración.

Científicos y perfumistas utilizan su creatividad

y curiosidad en la identificación de nuevas fuentes: una

flor rara de perfume exquisito, una fruta recogida fresca,
una especie del otro lado del mundo. Estos aromas

vivos son a menudo inimitables.

Los científicos utilizan la técnica de análisis,

conocida como “Nature Print”. Para captar un aroma,

se seleccionan y valoran esmeradamente, diferentes

extractos, mediante la cromatografía gaseosa y la espectrografía

de masas.

Gracias a la técnica “Nature Print” se puede

reconstruir la complejidad y la sutileza de un aroma,

acercándolo lo máximo posible a la naturaleza.

CLASIFICACIÓN: DE LA
ESENCIA A LA COLONIA

Si intentamos clasificar el mundo oloroso de los

perfumes, sin duda alguna, deberíamos empezar por la

concentración, esta clasificación es la que da las divisiones

que todos conocemos:

En la cúspide de los perfumes se encuentran las

esencias o extractos, es el perfume en su concentración

más alta, el porcentaje varía, según las marcas, del 15

al 30%. Es el tipo de perfume más costoso, pero bastan

unas pocas gotas para estar perfumado. Además, al

tener mayor producto activo, es la fragancia que más

perdura en el tiempo.

La eau de parfum posee una concentración de

esencia inferior, del 10 al 15%, diluida en alcohol etílico

de 90º. Puede usarse en mayores cantidades que la

esencia, pero una cantidad exagerada puede resultar

desagradable.

La eau de toilette proviene siempre de la misma

fragancia, pero en una concentración que puede variar

entre el 5 y 10%, diluida habitualmente en alcohol de

85º. Es la más popular en el mercado y su precio es

inferior al de las dos anteriores.

El agua de colonia casi no se puede considerar

perfume, ya que su porcentaje de esencia varía entre el

3 y 5% , diluida en alcohol de 70-80º. Son fragancias

muy suaves, con poca persistencia, las más adecuadas

para el uso cotidiano.

La eau de fraiche es muy refrescante, casi siempre

con muy poca esencia cítrica (limón o mandarina),

también se llaman eau de sport. Aunque tiene un porcentaje

de esencia bastante bajo (entre 1 y 3%), siempre

está diluida en alcohol de 70-80º, por lo que no deban

usarse al sol.

CURIOSIDADES

Los perfumes son muy personales, y es bien

sabido que el mismo perfume no huele igual en dos
personas distintas.
El perfume se funde con la piel y se

adapta a ella hasta casi personalizarse.
Cada piel tiene

su propio olor, aunque sea imperceptible, determinado

por el grado de acidez, el metabolismo y la química

hormonal.
Es por ello que comprar un perfume, solo

porque en otra persona produzca aromas estupendos, es

un error, muy habitual y muy caro, ya que estos productos

no son precisamente baratos.
Por ello, conviene tener claras unas peculiaridades que pueden encaminarnos

hacia el éxito al elegir una fragancia:

Las primeras horas de la mañana son las mejores

para probar un nuevo perfume, cuando el olfato es

más sensible, y sin haberse perfumado previamente

para no mezclar. Después de ponerte la fragancia, y

antes de intentar captar sus aromas, espera unos instantes

a que se caliente con tu cuerpo, así captarás la

fragancia tal y como será cuando la lleves encima.

La fragancia llega a toda su amplitud al estar en

contacto con el calor del cuerpo. Por tanto, los lugares

indicados para perfumarse son aquellos donde late el

pulso, ya que es donde la sangre aflora más a la superficie

y, en consecuencia, donde está más caliente:

cuello, escote, nuca, pliegue de los codos y las rodillas,

tobillos, muñecas, hombros, lóbulos de las orejas.

A la hora de perfumarnos, dejamos el perfume

sobre la piel sin frotarlo, los expertos llaman a esto

“marear el perfume”, pierde parte de sus cualidades.

Elige los lugares apropiados y déjalo calentarse.
Es importante tener en cuenta el porcentaje de esencia que

contenga nuestro perfume y la hora del día, ya que no

son iguales los perfumes destinados a la noche que los

destinados al día. Es por ello que debes elegir el perfume

en función del día, de la hora e incluso del acto

social.

Con respecto a la alimentación y el tabaquismo,
tenemos que decir que en perfumería también tienen su
importancia. El tabaco, a parte de miles de motivos por
los que se debería prescindir de su uso, se ha demostrado
en estudios realizados que disminuye la persistencia
del producto, eso sin contar con la evidente mezcla de
olores y por tanto la degradación del perfume. La alimentación
también produce estos efectos con determinadas
comidas.

Cada perfume tiene una edad, aunque no siempre
resulte obvio, lo cierto es que los perfumes están
orientados a sectores de la población atendiendo a su
edad. Hoy en día hay un irresistible ascenso de los
perfumes para niños, es cierto que aunque esta tendencia
sólo existe desde hace diez años, su éxito es fulgurante.

Además de las fragancias frescas (y poco o nada
alcoholizadas), destinadas a los bebés y a sus madres, el
mercado comporta también perfumes de chocolate o de
mora pensados para las niñas. Y para las jovencitas
existen versiones especiales de las grandes marcas como
Fleur d´interdit de Givenchy o Tendre Poison de Dior,
versiones más suaves de Interdit y de Poison, que
evocan los de las “mujeres” a precios más asequibles,
pues esta clientela adolescente es evidentemente sensible
a los precios.

Los perfumes pueden provocar alergias, es extremadamente
raro, pero puede darse el caso producido,
generalmente, por los aceites esenciales o por los
productos de síntesis, provocando reacciones alérgicas
en la piel como eczemas o pigmentaciones que pueden
durar un tiempo. La solución, en este caso, es no echarnos
directamente el perfume sobre la piel o echarnos la
menor cantidad posible, es mejor hacerlo sobre la ropa,
de esta manera tendremos la seguridad de oler a ese
perfume que nos gusta sin los posibles efectos secundarios
que éste pudiera tener.

BIBLIOGRAFÍA

Home

http://www.solonosotras.com

http://www.dendanet.es

http://es.osmoz.com

http://www.mundogar.com

http://www.mujeractual.com

http://www.france.diplomatie.fr

Maureen Rouhi, A. C&EN, 1999, 77 (43), 38

Universidad de Málaga

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